miércoles, 17 de junio de 2015

BUENA VISTA SOCIAL CLUB



http://www.pelispedia.tv/pelicula/buena-vista-social-club/



Canibalismo cultural y nostalgia imperialista
en Buena Vista Social Club de Wim Wenders

"Buena Vista Social Club: Canibalismo cultural y nostalgia imperialista." Retos para un nuevo milenio: Lengua, cultura y sociedad. Actas del Coloquio Internacional de la Asociación Europea de Profesores de Español. Ed. Sara Saz. Fort Collins, Colorado: Colorado State University, 2000. 79-86

Fernando Valerio-Holguín
Colorado State University  

At lilac evening I walked with every
muscle aching amongst the lights of
27th and Welton in the Denver coloured
section wishing I were a negro,
feeling that the best the white world
has offered me was not enough ecstasy for me,
not enough life, joy, kicks, darkness,
music, not enough night.
Jack Kerouac

[The imperial Metropolis] needs [obsessively]
to present and re-present its peripheries and
its others continually to itself.
Mary Louise Pratt


Now, the blood of Negroes is a manure prized by experts.
Frantz Fanon


Introducción: "Comerse al Otro": transustanciación e identidad
En su ensayo "Eating the Other: Desire and Resistence", la profesora y crítico norteamericana bell hooks plantea que el éxito de la mercantilización de la Otredad se debe a que esta última se ofrece como "un nuevo delicatessen, más intenso y gratificador que las formas 'tradicionales' de sentir y de hacer las cosas" (21).1 bell hooks continúa explicando que, en el contexto de la mercantilización de la cultura, "la etnicidad se ha convertido en especias que sirven para sazonar el plato desabrido que constituye la cultura blanca dominante" (21).2
La película Buena Vista Social Club (1999) del director alemán Wim Wenders pone de manifiesto un marcado interés en lo que bell hooks denomina "comerse al Otro", es decir, la apropiación de la cultura del Otro.3 Intentaré, en lo sucesivo, explorar no sólo la degustación de la Otredad, mencionada anteriormente, sino también la retórica de la primitivización y de la deshistorización de la música en su proceso de conversión en mercancía inocua. Me gustaría, sin embargo, antes de entrar en el análisis de estos aspectos, examinar el origen del proyecto fílmico de Wenders.
Adaptación musical o los prolegómenos de un proyecto
¿Por qué escogió Wim Wenders filmar este documental sobre música cubana y no uruguaya, filipina o panameña? Como señala el crítico de cine Dudley Andrew, la selección de un texto para su adaptación depende de muchas razones. Primero, habría que señalar el prestigio de los materiales prestados y, segundo, la significación cultural del tema en cuestión (421-22). La filmación de este "musicumental" (documental musical), como prefiere llamarlo Wenders, viene avalada por las ventas extraordinarias de discos compactos y por un Premio Grammy. El músico norteamericano Ry Cooder, quien anteriormente había escrito la música para algunas de las películas de Wenders tales como París, Texas (1984) y The End of Violence (1997), le propuso el proyecto al experimentado director alemán y presidente de la Academia de Cine Europeo, y entonces decidieron viajar a Cuba para filmar la película.
Cooder, por su parte, ya había organizado dos conciertos y producido dos discos compactos. El mismo Cooder nos cuenta, en la película, que todo comenzó cuando Nick Gold, un productor amigo que vive en Londres, le comunicó su deseo de que se juntaran en Cuba para grabar un disco de música cubana con músicos campesinos acompañados de otros músicos del occidente de Africa. Cooder viajó a Cuba pero como los músicos africanos no llegaron, entonces comenzó a "explorar" el ambiente, buscando "Whatever we could find" [Cualquier cosa que pudiéramos encontrar].4 Juan de Marcos González los ayudó presentándole a Ibrahim Ferrer, Rubén González, Eliades Ochoa, Omara Portuondo y Compay Segundo. A la primera grabación le siguieron dos exitosos conciertos en 1998: uno en Le Carré, Amsterdam y otro en el Carnegie Hall, New York.

La fascinación primitivista por el Otro
La degustación y posterior canibalización del Otro se encuentra vinculada a la primitivización y a la nostalgia imperialista. En ese sentido, el discurso primitivista de los europeos y los norteamericanos produce una fascinación por el Otro que sirve no sólo como pretexto para la mercantilización de su cultura sino también como agente negociador de la crisis de la identidad cultural en las sociedades hegemónicas. Cuba ha ocupado un lugar privilegiado en el imaginario norteamericano y europeo. Si recordamos que antes de la Revolución Cuba había sido el "backyard" [patio] de entretenimiento de los norteamericanos: casinos, prostitución, drogas, borracheras, playas....., en fin, un lugar de "primitivos" sonrientes, no me sorprende que aún persista lo que Renato Rosaldo denomina "nostalgia imperialista", a través de la cual "los agentes del colonialismo sienten nostalgia por las formas de vida que ellos mismos intencionalmente alteraron o destruyeron" (69). Esta nostalgia puede verse en las palabras del director de la película cuando expresa que: "No hay otro lugar como Cuba en este planeta, pero muy pronto va a ser internacionalizada o norteamericanizada o de alguna manera pasará a formar parte de la cultura global, lo cual no ha sucedido todavía" (Wenders, "Entrevista").
El discurso primitivista es ambiguo y como tal ha sido utilizado en dos vertientes: para recalcar los aspectos negativos del Otro y para expresar la fascinación y el deseo por el Otro.5 Esta segunda vertiente, aparentemente desprovista del odio racista de los supremacistas blancos, permite, sin embargo, una euforia de superioridad en contraste con el Otro, a la vez que lo depoja de su "humanidad", lo deshistoriza y despolitiza para convertirlo en una mercancía cultural. En varias secuencias de la película, la cámara presenta un plano general de Ry Cooder tocando guitarra con el grupo cubano y después se va acercando en close-up hacia un plano americano y entonces hacia un plano de detalle del rostro risueño y complaciente de Cooder. Y es precisamente su blanquidad -si se me permite este neologismo- lo que se destaca por contraste con el Otro negro, primitivo, sensual, rítmico, musical. Es interesante notar que según Slavoj Zizek, el Otro es siempre sospechoso de tener acceso a un gozo o a un conocimiento secretos (187). El Otro es siempre sospechoso de un exceso: de gozar más, de ser más erótico, de bailar más, de poseer como secreto la "esencia" de unas habilidades que se resiste a revelar, por lo que se hace necesario "comérselo" para poder apoderarse de esa "esencia". Los medios de comunicación, y mucho más específicamente el cine y la música, son los vehículos idóneos para la canibalización de las imágenes del Otro.

Retórica de la imagen en Buena Vista Social Club
En su ya clásico ensayo "Réthorique de l'image", Roland Barthes se hace las siguientes preguntas: ¿cómo emana el sentido de la imagen?, ¿dónde termina el sentido?, y si termina, ¿qué hay más allá? (25) Llegado a este punto me interesa analizar algunas de las imágenes de Buena Vista Social Club, tomando en consideración las preguntas de Barthes. La retórica de las imágenes de Wenders apunta hacia una despolitización y deshistorización de la mercancía cultural que tiene como objetivo hacerla más apetecible al público consumidor.
La película abre con la voz sin imagen de un
fotógrafo comentando las fotos de un álbum de la Revolución. Después se alterna con el son "Chan Chan" en la secuencia del concierto en Le Carré, Amsterdam en 1998. Es posible que esta secuencia tenga como función recordarles a los norteamericanos lo que significó la Cuba de los años 60 -especialmente la Crisis de los Misiles de 1962-, para después inducirlos al olvido de esos aspectos traumáticos a través de 105 minutos de música e imágenes.
     La secuencia siguiente, también alternada con el concierto, consiste en la búsqueda, por parte de Compay Segundo, de la casa donde quedaba el Club Social Buena Vista. Después viene la secuencia del paseo que Cooder y su hijo Joaquín hacen en una motocicleta con cochecito lateral [side-car] por la ciudad de La Habana. Tanto las imágenes de la magnífica arquitectura en ruinas de La Habana así como también de los carros y la motocicleta de los años 50 son iconos que remiten a la etapa prerrevolucionaria. Es como si el tiempo se hubiese detenido en 1959. En esta secuencia, las imágenes no tienen un soporte lingüístico sino musical, lo que permite mucha mayor libertad de jugar con ciertos valores nostálgicos: imagen, música, no-texto.
     Así como Compay Segundo fue presentado testimonialmente en su "realidad" cotidiana, -alternado con la canción del concierto-, cada uno de los músicos y cantantes será presentado de la misma manera. En la entrevista, se ofrecen detalles del entorno familiar de los artistas, de su pasado, y aunque explícitamente nunca se hable de política, el tono y la elipsis del discurso sugieren ciertas críticas a la Revolución. Ibrahim Ferrer es uno de los cantantes a quien se le da mayor prestancia a lo largo de toda la película. Durante la sesión de grabación de la canción "Dos gardenias" de Omara Portuondo e Ibrahim Ferrer, la cámara gira alrededor de los cantantes en una especie de borrachera nostálgica. Al final de la canción, los dos cantantes se besan y se abrazan. Parecería ser que el afecto los une en la silente complicidad del pasado. Y por supuesto, allí está Ry Cooder como testigo y arqueólogo de la música y los afectos. Su presencia es crucial en el filme, ya sea en grandes planos o en planos de detalle: sonriendo, tocando su irritante glissando en la guitarra; en la puerta del estudio, despidiéndose de los músicos y agradeciéndoles su trabajo o también pensando la música.
Después de la entrevista in situ a Ibrahim, le sigue la canción "Dos Gardenias" en el concierto de Amsterdam y en seguida la sesión de la mezcla y edición de la voz de Omara Portuondo en la canción "Silencio". Aparece un plano de detalle de la mano de Cooder, manipulando los controles de la consola de mezcla. Después otro plano del rostro de Cooder, pensativo. Y otro plano del perfil del rostro de Cooder en el preciso instante en que expresa a sotto voce un "Whoa" bastante significativo. Ibrahim y Omara cantan con el "corazón" pero es Cooder el que "piensa" la música. El silencio de Cooder es enigmático porque piensa. Es la razón occidental frente a la música "natural" de estos seres primitivos.
     Otras secuencias importantes, en el marco de esa retórica de la imagen, las constituyen aquéllas del concierto en el Carnegie Hall de New York y de las entrevistas a los músicos y cantantes en dicha ciudad. Cuando Ibrahim Ferrer habla de las causas por las cuales se retiró de la música en Cuba, expresa textualmente:
Hace dos años... y pico... que me tuve que jubilar...
No quería cantar más por... decepción. ¡Vaya que...
sufrí muchas cosas... Ud. sabe lo que es la vida... Ya
estoy aburrido de estar cantando porque en definitiva
no veo nada y .... [Subtítulos: "I am not earning
anything"]. (El énfasis es mío)
Esta crítica, no tan velada, sugiere que la realización de un artista consiste en la conversión de su arte en mercancía o como dirían los marxistas, en la transformación de valor de uso en valor de cambio.6 Este no es un fenómeno nuevo sino que está sucediendo con mayor intensidad a través de la globalización posmoderna de las sociedades capitalistas del espectáculo. Ya Walter Benjamin en su famoso ensayo "La obra de arte en la era de la reproducción mecánica", advertía acerca del culto a la obra de arte convertida en valor de cambio.
Lo que se pierde en la mercantilización del arte es la significación social. Si para Ibrahim y los demás músicos no tiene sentido cantar "sin ver nada", -a la edad de ochenta o noventa años-, se olvidan de la alegría y disfrute pleno que le proporcionaron a su público, durante sus años mozos, en el Club Social Buena Vista; y olvidan también que ellos mismos son un producto social de ese público, de esa sociedad. Además, habría que recordarles que, en su época, ellos tampoco fueron Barbarito X, Pérez Prado, Machito, Bola de Nieve, Elena Burke, Benny Moré, El Sexteto Habanero, El Septeto Habanero o la Sonora Matancera, así como tampoco Ñico Saquito ni el Trío Matamoros, ni mucho menos la Orquesta Aragón; y que además, una nueva generación de cubanos y latinoamericanos, además de apreciar la música del pasado, se corresponde epocalmente con músicos y cantantes tales como Pablito Milanés, Silvio Rodríguez, Carlos Varela, Noel Nicola, Vicente Feliú, Rodolfo de la Fuente, Sara González, Miriam Ramos, el Grupo Van-Van y Afro-Cuba.  

Conclusión
Me gustaría referirme ahora a la última secuencia. La película termina circularmente -en el concierto del Carnegie Hall- con el mismo son con el que comenzó, pero esta vez sin ninguna referencia al triunfo de la Revolución. En esta ocasión aparecen los aplausos incesantes del público, que llueven a chorro desde los amplios balcones semicirculares de1 teatro, en una toma de ángulo inclinado (desde el escenario hacia arriba). Esta toma sugiere un efecto de grandiosidad un tanto ambiguo: por un lado, la grandiosidad de los músicos de Buena Vista Social Club, y por otro, la grandiosidad del capitalismo que sí se sabe apreciar el arte "verdadero". Por supuesto, en esta escena que cierra la película, no podía faltar un risueño y humilde Ry Cooder agradeciéndole al público.
Cooder y Wenders han llevado en su viaje de regreso a los Estados Unidos y a Europa el plato sabroso y condimentado de la música cubana. El mismo director de la película expresa que "Espera que aquellos que conocen y aman el disco compacto descubran a los músicos detrás del disco y puedan vislumbar una cultura rica y maravillosa". Me llaman la atención las palabras "descubrir", "rica" y "maravillosa" porque son sintagmas que pertenecen al discurso colonialista de "descubrir", explotar las "riquezas" y luego "maravillarse". Esa "vislumbre" de la cultura es sólo la intuición de algo que no se llegará a conocer totalmente, pero cuya muestra podrá fascinar.
En la producción de los discos (ya han salido cinco discos compactos) y la exhibición de la película, la producción del video, el DVD, el libro de fotos, la nominación al Oscar en la pasada entrega (sólo faltan las camisetas, las jarras para café, los afiches, calendarios, calcetines y gorras), está implícito el consumo de la cultura cubana como una mercancía "sabrosa" pero "low cholesterol", es decir, sin los efectos nocivos que la política y la historia de Cuba podrían causarle a su corazón. 

Notas  
1. Todas las traducciones de las citas son mías, a menos que se indique lo contrario.
2. Para una discusión acerca de los conceptos de raza y etnicidad, véase "Writing 'Race' and the Difference It Makes" de Henry Louis Gates Jr. Véase tambien Beyond Ethnicity: Consent and Descent in American Culture de Werner Sollors. De acuerdo con Sollors, la raza es un subconjunto de la "etnicidad". El término etnicidad se refiere no a la descendencia racial sino al   grupo al cual se consiente en pertenecer.
3. bell hooks nos recuerda las prácticas religiosas de las llamadas culturas "primitivas" en las que el corazón del sacrificado era engullido para que los miembros del grupo se apropiaran de las características del sacrificado. También Deborah Root considera que el concepto de canibalismo debe entenderse como una forma de consumo que ocurre más allá del cuerpo del individuo, es decir, como un canibalismo cultural (18). Los lugares en los que se produce este canibalismo son los museos, las universidades, las bibliotecas y las galerias de arte (18).
4. Como se puede ver en esta expresión, Cooder no tenía una idea muy clara y precisa de lo que quería hacer. La palabra "whatever" apunta hacia una marginalidad musical de lo que Robert Darnton denomina "foucaultismo pop". Según este crítico, el "foucaultismo pop"  consiste en "la celebración de lo marginal en y por sí mismo" (4). Dicha celebración pierde su agenda política y epistemológica y se concentra en la construcción del espectáculo para la mercantilización del fenómeno cultural. 
5. Para una discusión del primitivismo, véase Gone Primitive. Savage Intellects, Modern Lives de Marianna Torgovnick. En cuanto al primitivismo en Latinoamérica, véase Primitivism and Identity in Latin America. Essays on Art, Literature, and Culture, Eds. Erik Camayd-Freixas and José Eduardo González. Para una discusión más elaborada de la construcción discursiva del primitivismo en el Caribe, véase "Primitive Borders: Cultural Identity and Ethnic Cleansing in the Dominican Republic" de Fernando Valerio-Holguín.
6. El caso más patente de este fenómeno es el de la obra de Vincent Van Gogh. Mientras vivió apenas pudo vender un cuadro por 50 francos, a través de su hermano Theo. No fue sino hasta la venta de "Los girasoles" por US$ 36,292,500.00 en una subasta en Christies en 1987 que la obra de Van Gogh comenzó a ser reconocida: el dolor puede ser también mercantilizado.

LA NARANJA MECANICA


Cuadros surrealista de Kinga Britschgi






La mística y surreal fantasía de Kinga Britschoi-
Art Peopel Galery

martes, 16 de junio de 2015

Mind and Soul






Italian painter Sergio Cerchio.

http://www.sergiocerchi.it/aindex.htm
 Art Peopel Galery 


El mapa debe rehacerse

Por: Guillermo Rothschuh Villanueva



•    Urge rehacer el mapa del llamado Nuevo Periodismo. Un mapa que recupere nombres de cronistas de diversas partes del mundo, estableciendo con claridad que el nacimiento y desarrollo de la crónica moderna ocurrió a la vez en distintos países.

… la historia de la crónicaes la historia de la memoria. Jorge Carrión

La venezolana Susana Rotker con abundantes pruebas afirma que las raíces de la crónica moderna se deben a José Martí, Rubén Darío y Manuel Gutiérrez Nájera. Su tesis conduce a resituar el mapa de la crónica latinoamericana y mundial. La exprofesora de la Fundación del Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI) dejó constancia de su aseveración en La invención de la crónica (Fondo de Cultura Económica, 2005), texto póstumo editado por su esposo Tomás Eloy Martínez. Este dato obliga a revisar el mapa donde se asienta en alto relieve que sus fundadores inmediatos fueron los miembros del denominado Nuevo Periodismo, integrado por los estadounidenses Truman Capote, Tom Wolfe, Norman Mailer y Guy Talase entre otros. Una verdad a medias tomada por muchos como verdad absoluta, ahora sujeta a nuevas valoraciones y revaloraciones. Nuevos estudios demuestran que en distintas partes del globo ocurrió un fenómeno similar con la diferencia que los estadounidenses supieron irradiar su influencia hacia otras latitudes. El alcance y fruición con que se consumen sus medios facilitó enormemente su reconocimiento fuera de Estados Unidos.Una de las aseveraciones rotundas de la exprofesora de literatura latinoamericana y directora del Rutgers Center for Hemispheric Studies, en Nueva Jersey, consiste en liberarnos del equívoco de trazar una línea divisoria entre periodismo y ficción. En iguales términos se había expresado la española Rosa Montero en La loca de la casa, (2003). Una revisión de los mojones que delimitan el mapa del denominado New Journalism permite corroborar que uno de los primeros portentos en levantar su propia tienda dentro de este espacio controversial fue el colombiano Gabriel García Márquez. Exaltamos sus crónicas como un dechado de escritura pero poco nos aventuramos a decir que el creador del reino de Macondo también fue uno de los precursores de esa nueva forma de expresión denominada como Nuevo Periodismo. ¿Por qué tememos? ¿A qué obedece esta negligencia en esta parte del mundo? Gabo empezó a ser reconocido como periodista inaugural de esta una nueva manera de hacer periodismo. Algunos incluso lo hacen con cierto regateo. Lo sitúan en primera fila, pero no como verdadero pionero del Nuevo Periodismo.
El texto de Tom Wolfe sobre el Nuevo Periodismo se ha convertido en imprescindible para apreciar en su justa dimensión a buena parte de los forjadores de esa nueva modalidad de escritura que conquistó para siempre el gusto de los estadounidenses e incluso más allá de sus fronteras. Las transformaciones que introdujeron en el arte de escribir siguen cautivando. Con esa propensión que tienen muchos estadounidenses de creerse el ombligo del mundo, el problema radica que autores provenientes de otras latitudes no tienen cabida en el mapa delineado por Wolfe. No hay duda que debemos festejar el nacimiento de esa nueva grafía al presentar los hechos y de bucear en otros ámbitos en lo que hasta entonces era pan de todos los días en las anchurosas ciudades del periodismo. Los iluminados fijaron nuevas rutas y emprendieron la conquista de nuevos territorios. Una travesía valiosa; para deleitarnos introdujeron otra visión de mayores alcances. Sin ocultar jamás –en un cambio de manos- que las herramientas y muchos de sus recursos estilísticos provenían del campo de la novela. Técnicas que supieron aprovechar exitosamente.
Nadie puede regatear ni ensombrecer lo provechoso que era y sigue siendo hacer retratos de personas anodinas o encumbradas y relatar historias como lo hicieron los miembros del Club Nuevo Periodismo. Seguro de que la novedad era un producto genuinamente estadounidense Wolfe ni siquiera llegó a pensar que mucho antes que él se convirtiese en cronista oficioso de esta nueva forma de expresión, en América Latina ya la habían practicado Martí, Darío y Gutiérrez Nájera. Una constante entre numerosos estudiosos de Estados Unidos consiste en pasar por alto y en muchas ocasiones obviar otras regiones del mundo a la hora de pasar revista de descubrimientos y realizaciones acontecidas fuera de sus límites geográficos. Una rápida mirada en el Museo de los Media en Washington permite comprobar que en el santuario levantado para rendir culto a medios y periodistas, el balance favorece y gira en torno a su propio entorno. Con un sesgo inocultable. Para ellos la historia central del periodismo ocurre en casa. Sin lugar a dudas sus aportes al periodismo mundial son innegables y lo siguen siendo. Como advierte Jorge Carrión: “Pese a su formulación europea, el periodismo moderno tuvo siempre vocación americana”. (Mejor que ficción. Crónicas ejemplares; Anagrama, Barcelona, 2012).
Wolfe exalta un hecho que a su juicio piensa que solo se ha dado con fuerza dentro de su país. Ni siquiera se planteó un trazado geográfico más amplio. Para cuando escribió su libro numerosos autores habían espigado con éxito lo que en Estados  Unidos llamaron como Nuevo Periodismo. Especialmente el polaco Ryszard Kapuscinski. La obra periodística Kapuscinski demuestra hasta la saciedad un ejercicio de la profesión con sobrado dominio poético y literario. Para mostrar la belleza de su escritura y su capacidad investigativa, siempre fue hasta las profundidades de los acontecimientos; basta mencionar Cristo con un fusil al hombro. El desplazamiento de Kapuscinski por países y continentes –a riesgo de su propia vida- y la manera preciosista que hilvana y construye sus relatos resultan razones suficientes para destacar su importancia. No obstante estos merecimientos Wolfe solo tuvo ojos para mirar dentro de su amplia geografía. Se vuelve necesario juntar los vigores dispersos. Algunos estudiosos españoles y de América Latina han emprendido a esta tarea. Una mirada que nos presente un universo mayor a tono con el desarrollo de la crónica. Solo de esta forma resultará posible ofrecer un estudio completo, fiel al despliegue mundial de la crónica.
En cuanto al latinoamericano García Márquez basta El relato de un náufrago (1970), para percatarnos que el inicio de esa otra forma de escritura llamada Nuevo Periodismo está situado en estas tierras del olvido. Muchísimo antes que Truman Capote y Guy Talase sedujesen a los estadounidenses con A sangre fría (1966) y El rey y el poder (1969) el colombiano ya había causado revuelo entre sus pares al publicar las desventuras del miembro de la armada colombiana Luis Alejandro Velasco. Sobreviviente del destructor Caldas el joven Velasco relató las angustias que vivió a partir del 28 de febrero de 1955 al joven redactor de El Espectador de Bogotá. En el relato despliega su estilo inconfundible el colombiano. Sobresale su obsesivo manejo de la hipérbole. A partir de ese momento García Márquez daba un giro de ciento ochenta grados al periodismo latinoamericano y empezaba a caminar por las avenidas del periodismo mundial. Sentaba las bases de una nueva forma de hacer periodismo. Igualaba o sobrepasaba a sus pares. Este mismo fenómeno se repetía en diversos lugares. Ocurría en España, Polonia, México, Estados Unidos y América del Sur.
No fue por una simple gratuidad que García Márquez, en vez de fundar un cenáculo literario, creara y llamara a la organización nacida de su inspiración Fundación del Nuevo Periodismo Iberoamericano. Estaba consciente que se lo reconocieran o no él pertenecía a esa corriente embriagadora que abrió de par en par las puertas de una nueva manera de hacer periodismo. García Márquez es uno de los pocos autores que se vale de su propia obra periodística como punto de partida para la creación de sus obras de ficción. Muchos novelistas hacen el recorrido a la inversa. En el plano casero Sergio Ramírez no se cansa de repetir que uno de sus abrevaderos predilectos son las notas rojas aparecidas en los medios de comunicación. El reino animal (2006) y Flores oscuras (2013) tienen su origen en este mundo escabroso. Sabe sacar provecho a lo que otros plantean. Un recurso del que echan mano numerosos escritores. Un aporte de los entusiastas del Nuevo Periodismo fue enseñar a los novelistas a utilizar en sus ficciones nombres de personas existentes. Una tendencia dominante consiste en incluir en sus creaciones, acontecimientos reales ocurridos en sus respectivas sociedades.
Donde podemos apreciar a García Márquez en todo su esplendor viene a ser en la conjunción y mutación de tres obras distintas. La vida feliz, de Margarito Duarte primero fue una nota de prensa (Octubre-1980), luego la transmutó en un cuento bajo el nombre de Santa (Diciembre-1981) y la incluyó en Los doce cuentos peregrinos (1992) para después convertirla en una novela, Del amor y otros demonios(1994). Tres obras diferentes y un solo autor verdadero. Muy pocos creadores se han dado este lujo. Una lectura somera de su obra periodística sirve como prueba irrefutable para saber que estamos ante un hombre que tenía conciencia de navegar con soltura entre ambos océanos. En su breve homenaje a Hemingway -con plena convicción- asegura que se encontraba “divido entre sus dos oficios rivales”. Entre el periodista que jamás dejó de ser y el novelista que siempre fue. A eso se debe que Hemingway fuese uno de los escritores más apreciados e influyentes en el conjunto de su obra narrativa. Para ser exactos fue su Maestro. Admiraba la manera que el escritor estadounidense se desplazaba a sus anchas sobre el universo encantado del periodismo y la literatura.
No se trata únicamente de reconocer las virtudes de los grandes cronistas, ni honrar los aportes de los grandes escritores modernistas. Más bien deseo recuperar la magistral anticipación de Gabo partiendo de la premisa que la historia de la crónica es la historia de la memoria, como recuerda Jorge Carrión. El español reconoce que Gabo en el Relato de un náufrago, se convierte en un adelantado para luego dar traspiés. Al valorar los aportes del colombiano aduce razones de una fruslería espantosa rebajando esta condición. Afirma que en el Relato de un náufrago “…ni siquiera existe la voz explícita de García Márquez y no apareció en libro, y firmado por él” sino hasta 1970. Concluye que el relato carece de dos características fundamentales del New Journalism. La conciencia de autoría y la existencia de un programa estético respaldado por la industria. La falta de estos dos aspectos afecta a su juicio la precocidad de Gabo. Yo no lo creo así. Su condición de pionero no está sujeta a discusión. La controversia proviene en no registrar que García Márquez antecedió a los miembros del Nuevo Periodismo. Al menos Carrión reconoce a Gabo este mérito aunque con las objeciones señaladas.
Carrión aduce de manera categórica, que los escritores del boom apostaron su carta ganadora a la novela de ficción, por lo que la non fiction novel terminó convirtiéndose en un producto genuinamente estadounidense. Aseveración que falsea la historia. García Márquez jamás desertó del periodismo. Fue una de las dos grandes pasiones que consumieron su vida. La redondez de la tesis de Carrión indica que desconoce el itinerario periodístico de Gabo. Para la elaboración del prólogo de su libro Carrión no tomó en consideración Noticia de un secuestro (1995), crónica escrita en plena madurez intelectual del colombiano. En la bibliografía consultada no figura esta obra. Si la argumentación del español fuese válida entraría en contradicción con sus propios predicados. Al reconocer los aportes de los escritores modernistas como predecesores de la crónica contemporánea, Carrión debió recordar que muchísimos de sus logros no aparecieron en libros. Su afirmación que el fenómeno estadounidense ha sido sólido y persistente resulta indiscutible. Son el espejo donde se ven millares de periodistas de todo el orbe.
Con estos adelantos urge rehacer el mapa del llamado Nuevo Periodismo. Un mapa que recupere nombres de cronistas de diversas partes del mundo, estableciendo con claridad que el nacimiento y desarrollo de la crónica moderna ocurrió a la vez en distintos países. Las omisiones –deliberadas o no- terminan desmeritando el esfuerzo y valía de los estudiosos del tema. No obstante Carrión incluye en su libro un diccionario abreviado de los cronistas hispanoamericanos. La autoría se debe a María Angulo, Jorge Carrión, Marco A. Cervantes y Diajanida Hernández. Una puerta abierta para quienes desean tener una visión amplia de cronistas y antologías provenientes de América Latina y España. En Nicaragua un conjunto de periodistas (José Adán Silva, Octavio Enríquez, Ismael López Ocampo, Amalia Morales, Carlos Salinas, Matilde Córdoba, Arlen Cerda, Amalia del Cid, Orlando Valenzuela, etc.) sigue mostrando una arraigada pasión por la crónica. En sus manos está seguir seduciendo a los lectores y continuar situando a nuestro país dentro del mapa de la crónica centroamericana y mundial. ¡Son los adelantados del presente!Librería VirtualFuente: confidencial.com.ni / Nicaragua /

http://fondodeculturaeconomica.com/Editorial/Prensa/Detalle.aspx?seccion=Detalle&id_desplegado=71422#.



Micromachismos


Gustave Flaubert: adaptaciones cinematográfica

madame bovary movie pelicula
MADAME BOVARY (1933) de Jean Renoir.
El director francés Jean Renoir adaptó el gran clásico de Gustave Flaubert en una de sus películas, aunque estimable, menos conseguidas.
Emma Bovary está interpretada por la actriz Valentine Tessier.
MADAME BOVARY (1937) de Gerhard Lampretch.
Versión alemana de la novela de Flaubert con la mítica intérprete del cine mudo Pola Negri interpretando a Emma Bovary.
MADAME BOVARY (1949) de Vincente Minnelli.
La más famosa de todas las adaptaciones filmadas en la pantalla grande de la novela romántica de Gustave Flaubert fue este título de Vincente Minnelli para la Metro Goldwin Mayer que protagonizó Jennifer Jones.
Van Heflin encarnó a Charles Bovary, Louis Jourdan es Rodolphe Boulanger y James Mason interpretó a Gustave Flaubert.SALAMBÓ (1960) de Sergio Grieco.
Entretenido film francoitaliano que cuenta la historia de la hija de Amilcar Barca y sus amoríos con el líder de los insurgentes. Salambó es Jeanne Valerie.
LA EDUCACIÓN SENTIMENTAL (1962) de Alexandre Astruc.
Jean-Claude Brialy y Marie-José Nat protagonizaron esta adaptación de “La Educación Sentimental” con el protagonismo de Frédéric Moreau, un joven que vive una relación apasionada con una mujer mayor y casada en tiempos revolucionarios.
MADAME BOVARY (1969) de John Scott.
Pobre co-producción entre Alemania e Italia que vuelve a trasladar a la pantalla la sufrida Emma Bovary.
El protagonismo en esta ocasión es de la atractiva Edwige Fenech.
MADAME BOVARY (1991) de Claude Chabrol.
Uno de los miembros más destacados de la nouvelle vague dirigió una poco memorable traslación fílmica de la obra más conocida de Gustave Flaubert.
Protagonizan Isabelle Huppert, Jean-Françóis Balmer y Christophe Malavoy.
MADAME BOVARY (2000) de Tim Fywell.
Telefilme británico protagonizado por Frances O’Connor y Hugh Bonneville.
LAS RAZONES DEL CORAZÓN (2011) de Arturo Ripstein.
El mexicano Arturo Ripstein se inspiró en el “Madame Bovary” de Flaubert para crear esta historia centrada en Emilia, un ama de casa agobiada que intenta suicidarse.

http://www.pelispedia.tv/pelicula/madame-bovary/2015